Liquidez

Uno de los criterios por los que podemos valorar un activo es su liquidez. Pero ¿qué quiere decir que la liquidez de un activo es alta o baja? Si tenemos en cuenta que la liquidez mide la capacidad de convertirse en dinero sin que su precio se vea afectado y en un corto periodo de tiempo.

De esta forma, cuánto más rápido se puede vender o intercambiar un activo por otro, más liquidez tiene. En cambio, si cuesta vender o intercambiar un activo, su liquidez es menor.

Esta velocidad de venta o intercambio que mide la liquidez también nos sirve para saber la probabilidad de pérdida que vamos a tener, pues cuanto más liquido es un activo y más rápido de puede vender o intercambiar, hay menos riesgo de sufrir pérdidas con la operación. De hecho, uno de los activos con mayor liquidez es el dinero, pues está en constante intercambio y su valor apenas se ve afectado.

¿Cómo podemos saber la liquidez que tiene un activo?

Pero para poder saber lo líquido o no que es un activo, deberemos calcular el ratio de liquidez de dichos activos. Para ello tenemos dos opciones: hacerlo manualmente o utilizar una calculadora.


Si bien optamos por hacerlo a mano, tendremos que dividir el activo corriente entre el pasivo corriente aplicando la siguiente fórmula:

En función del resultado obtenido, podemos saber tanto la liquidez de los activos de nuestra empresa como su solvencia a largo plazo pues:

  • resultado > 1: la cantidad de dinero líquido que hay en este momento permite hacer frente a las deudas
  • resultado <1: no hay suficiente liquidez para afrontar las deudas.

¿Se pueden clasificar los activos según su liquidez?

Evidentemente, no todos los activos tienen la misma liquidez, sino todos se venderían y se intercambiarían a la misma velocidad y no habría riesgo de pérdidas con ninguno.

Normalmente, los activos más líquidos tienen un plazo de recuperación de la inversión menor, un tiempo que podemos calcular mediante el payback.

Si bien el dinero es uno de los activos más líquidos del mercado juntos a las acciones en los mercados de valores. En cambio, los bienes inmuebles son los bienes con menos liquidez del mercado.

  1. Dinero en curso legal: las monedas y los billetes es lo más líquido que hay, pues ya es dinero en sí y es fácilmente intercambiable por otros bienes.
  2. Dinero en los bancos: incluye depósitos bancarios como los depósitos a la vista, los depósitos de ahorro y los de plazo
  3. Deuda pública a corto plazo: con las Letras del Tesoro
  4. Pagarés de empresa: los activos que emiten las empresas privadas
  5. Deuda pública a largo plazo: los bonos y las obligaciones del Tesoro
  6. Renta fija: la deuda que emiten las empresas privadas
  7. Renta Variable: incluye desde las acciones hasta los derivados financieros.