Intereses de demora

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Una de las cláusulas más reclamadas debido a su carácter abusivo ha sido siempre la correspondiente a los intereses de demora. Por ello, la Ley 5/2019 de Contratos de Crédito Inmobiliario trata de normalizar este tema.

Para conseguirlo, fija en su art., 25 que el interés de demora «será el interés remuneratorio más tres puntos porcentuales». Sin embargo, ¿qué son realmente los intereses de demora y cuándo deben pagarse?

Según la RAE, los intereses de demora son «intereses que debe abonar el deudor moroso». Es decir, es la indemnización que paga el deudor al acreedor por el impago de una deuda.


El objetivo de estos intereses es reparar el daño que ocasiona el deudor a su acreedor por el retraso en el pago. Así pues, su carácter es indemnizatorio.

¿Qué tiene que ocurrir para que haya intereses de demora?

Para que se tengan que abonar intereses de demora, se tienen que dar una serie de requisitos que veremos a continuación:

  1. La deuda tiene que haber vencido, lo que quiere decir que se haya sobrepasado la fecha estipulada para el pago.
  2. La deuda debe ser dineraria.
  3. El pago de intereses se tiene que haber pactado expresamente para el caso de impago.

En contratos entre particulares, el deudor incurre en demora desde que el acreedor le exige judicial o extrajudicialmente la obligación del pago. Sin embargo, en contratos mercantiles o de operaciones comerciales, será diferente. En tal caso, no será necesaria la reclamación expresa del acreedor, la demora comenzará cuando termine el plazo para el pago.

En conclusión, el pago de intereses de demora surge como consecuencia al impago de un préstamo o el retraso en el pago de una deuda. Dependerá del tipo de contrato estipulado, tanto el comienzo de demora, como la cantidad de dichos intereses. Asimismo, todo está expuesto en leyes del Código Civil.