Capitalizar

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Capitalizar significa proyectar un determinado capital en un periodo de tiempo posterior, es decir, en el futuro, según un determinado tipo de interés impuesto.


La expresión de la capitalización nos advierte de la evolución que sufre dicho capital. Además, este proceso conlleva un tipo de interés. Es decir, que si proyectamos el capital en el futuro deberemos sumarle lo que nos supondría junto a un interés que se añade.

¿Qué componentes forman la capitalización?

La fórmula de la capitalización es la siguiente:

Siendo:

  • Cn: el capital en el año que hemos decidido proyectarlo.
  • i: el tipo de interés que se le aplica a la operación.
  • n: el número de años en el que será proyectado.

Principalmente existen dos formas en las que un capital se puede capitalizar. Son:

  • La capitalización simple: los intereses de cualquiera de los periodos son proporcionales a la duración del mismo y al capital inicial. Este método es el más usado para periodos de tiempo que no superan el año, no capitaliza los intereses generados y no integra al capital final la reinversión de los intereses.
  • La capitalización compuesta: por otro lado, este tipo de capitalización tiene en cuenta los intereses que se generan, acumulándose al capital inicial y siendo tenidos en cuenta para el próximo periodo de capitalización. Los intereses sí se capitalizan, siendo este método ideal para periodos que superan el año. Los intereses son capaces de generar más intereses.

El método para capitalizar lo decide la propia institución o persona que decida valorar el capital que quiere invertir en un futuro. No obstante, algunos expertos aconsejan usar para el largo plazo una capitalización compuesta, y una simple para plazos más cortos.